De Valparaíso a la capital del cine: viaje al 33º Festival Internacional de Cine de Valdivia

Valdivia volvió a convertirse en octubre en uno de los principales puntos de encuentro para el cine nacional e internacional. Entre el 11 y el 17 de octubre se realizó la 33ª edición del Festival Internacional de Cine de Valdivia (FICValdivia), encuentro que desplegó más de 200 películas en distintos espacios de la ciudad y que reunió a realizadores, programadores y representantes del sector audiovisual.

En este contexto, Alejandra Fritis, directora artística de la Corporación Cultural Ojo de Pescado, viajó desde Valparaíso hasta Valdivia para participar durante cuatro jornadas de la programación del festival, a partir de una invitación extendida por su director, Raúl Camargo, quien dirige el FICValdivia desde 2014. Durante su estadía también compartió con Vivienne Barry, programadora de la sección infantil, con quien existe un vínculo especialmente relacionado con la programación cinematográfica para niños, niñas y jóvenes.

El viaje permitió conocer parte de la programación nacional e internacional y compartir con representantes del mundo del cine, entre ellos el propio Camargo, además de acercarse a las propuestas destinadas a públicos infantiles, juveniles y familiares. Entre las películas vistas estuvieron Chicas tristes, Nunkui, Papaya y el cortometraje Para qué sirven las cosas.

La programación vinculada a las infancias y juventudes, sin embargo, estuvo presente también fuera de las secciones específicamente dirigidas a estos públicos. Algunas de las películas más destacadas del festival abordaron experiencias de infancia y adolescencia desde distintas perspectivas.

Entre ellas estuvo Hijas únicas, de Alba Gaviraghi, reconocida como la gran ganadora de la Competencia Nacional, que aborda la búsqueda de un padre ausente y las preguntas en torno a la identidad durante la adolescencia. También La ilusión de un verano sin fin, de Alessandra Sanguinetti, que sigue las vidas de dos niñas en la Argentina profunda, y Los niños sin tierra, de René Ballesteros, que recoge relatos de infancias atravesadas por adopciones ilegales y forzadas.

La edición 33ª del FICValdivia se inauguró con un reconocimiento a la artista y cineasta Rose Lowder, quien recibió el Pudú a la Trayectoria. La ceremonia dio inicio a una programación que se extendió por distintos espacios de Valdivia, ciudad que durante estos días vuelve a ocupar un lugar central en el circuito cinematográfico nacional.

Para el equipo de Ojo de Pescado, el viaje representó una oportunidad para conocer nuevas obras, encontrarse con quienes trabajan en la programación y circulación cinematográfica y mantener vínculos con espacios y personas que forman parte del circuito audiovisual chileno.

Realizado por @MatuStrauss

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